OBESIDAD EN EL SIGLO XXI

 

Sea más o sea menos, padeces sobrepeso en forma de grasa. Tus depósitos grasos están a tope y tu organismo cuenta con un mecanismo excelente para avisar a tu sistema nervioso central de que no necesitas comer, ya que tienes energía suficiente para sobrevivir durante mucho tiempo. Sin embargo, ¿cómo es posible que aún contando con todo ese excedente energético tu apetito no se regule y sigas pidiendo más y más comida, especialmente cargada de energía, los hidratos de carbono?

LA RESISTENCIA A LA LEPTINA

 es muy probable que tu hipotálamo, parte de la gerencia de tu cuerpo, no esté recibiendo el mensaje que le envía sin cesar tu tejido adiposo de que anda cargado de energía en forma de grasa. Has perdido la sensibilidad a la leptina.

Ahora bien, ¿cómo ha ocurrido?

EL DESASTRE METABOLICO 

La gestión de nuestras reservas energéticas dependen directamente de lo que comemos. Es cierto que otros aspectos como son el estrés o las emociones influyen sobre nuestro cuerpo, especialmente también sobre nuestro sistema endocrino, pero si alguien ejerce influencia sobre nuestro tejido graso y su administración es nuestra dieta, junto con la actividad física que realizamos. Y desafortunadamente, la dieta de la Jaulaha destrozado nuestro sistema endocrino y, de rebote, también el sistema nervioso.

Para el caso al que nos referimos, la resistencia a la leptina, nuestra dieta de las cinco comidas basadas en hidratos de carbono, la mayoría de ellos azúcares simples y cereales refinados, ha destruido los puentes comunicativos entre el tejido adiposo, tu grasa, y el hipotálamo.

LAS CAUSAS DE LA RESISTENCIA A LA LEPTINA

La mayoría de autores que hablan al respecto coinciden en las siguientes causas:

  1. Las lectinas, especialmente las procedentes de los granos de cereal -aquí da lo mismo si es entero, integral o refinado-, están relacionadas con la resistencia a la leptina. Tal vez la más nociva sea la WGA, la aglutinina del germen de trigo, presente en trigo, avena, cebada y centeno, la cual parece provocar una saturación en el vínculo entre  la leptina y sus receptores del hipotálamo (Lindeberg). Aprovecho para adelantar que este tipo de lectinas son especialmente nocivas para nuestro organismo, sobre todo desde un punto de vista inmunitario. La resistencia a la leptina no es ni mucho menos el peor de los males que nos provocan.
  2. La fructosa, la cual en cantidades excesivas no sólo daña los receptores a la leptina del hipotálamo sino también provoca, gracias a la estimulación del cúmulo de triglicéridos en sangre, el bloqueo de la entrada de la leptina en el flujo sanguíneo cerebral.
  3. La química, presente en distintos ámbitos de nuestra vida. Es ya cuestión de perogrullo que la sensibilidad química está aumentando exponencialmente en los países industrializados, reflejada en forma de alergias, asma, problemas dermatológicos y otras enfermedades. Dos de los grandes damnificados, de nuevo, son los sistemas nervioso e inmunitario. Y no sólo estamos intoxicados gracias a la comida procesada. La química ya está presente en todo. En nuestra ropa, nuestros detergentes, nuestros geles de baño, nuestros cosméticos, nuestros envases plásticos, etc. Lógicamente la sobreexposición a estos agentes tóxicos afecta la salud de nuestro hipotálamo en general, deteriorando entre otras funciones nuestra sensibilidad a la leptina.
  4. La depravación del sueño. Un sueño insuficiente y de mala calidad reduce los niveles circulantes de leptina en el flujo sanguíneo, así como aumenta los de ghrelina -otra hormona de la que hablaremos-. Consecuencia: incremento del apetito.
  5. La restricción calórica excesiva, la cual también reduce los niveles de leptina en sangre, algo lógico desde un punto de vista de supervivencia. Obviamente, si en el medio natural un hombre es víctima de la hambruna de manera drástica, su cuerpo dejará de liberar leptina y ralentizará su metabolismo, con tal de estimularle el apetito y buscar comida.
  6. El sedentarismo, ya famoso por aparecer en todas las listas de “culpables” de nuestra enfermedad. La falta de actividad física produce pérdidas de sensibilidad a la leptina.       
 ¿NOS LEPTINA-SENSIBILIZAMOS? 

Que podemos conseguir :

  • Regular nuestro apetito.
  • Utilizar las grasas como fuente principal de energía.
  • Estimular otras funciones de la leptina relacionadas con la fertilidad, la líbido y la inmunidad.
  • Bajar de peso en caso de sobrepeso, o sencillamente mantener un peso saludable.

¿Cómo lo hacemos? Tal vez sea simplificar demasiado, ya que además de los siguientes consejos en un futuro deberemos tener en cuenta la estrecha relación que guarda la leptina con otras dos hormonas fundamentales a la hora de gestionar nuestra energía, la insulina y el cortisol. Sin embargo, si hablamos solamente de recuperar la sensibilidad a la leptina podríamos:

  1. Evitar en la medida de lo posible las lectinas de origen cereal, sobre todo las procedentes de cereales que contengan gluten y de alimentos procesados. Mira las etiquetas de los productos que consumes; no sabes la cantidad de alimentos a las que se les añaden estas sustancias, tales como refrescos, chips, zumos, embutidos, etc.
  2. Reducir la ingestión de fructosa. No sufras por la fruta, siempre que no consumas más de 2 ó 3 piezas diarias y que éstas no sean muy dulces. Al igual que sucede con las lectinas, vigila las etiquetas. Es increíble la cantidad de alimentos procesados que contienen fructosa añadida.
  3. Evitar la exposición a agentes químicos tóxicos. Cada vez se hace más necesario concienciarse y apostar por el consumo de productos de origen ecológico.
  4. Duerme, duerme, duerme. Sincronízate con el ciclo circadiano y duerme a oscuras y en silencio absoluto. Descansa.
  5. No busques resultados rápidos en ningún tipo de dieta a base de restricciones calóricas drásticas. Además de no funcionar, destrozan tu sistema endocrino y tu metabolismo. Sé prudente y realiza cambios progresivos en tu alimentación.
  6. Muévete. Estás hecho para moverte, y el movimiento estimula la sensibilidad a la leptina. Curiosamente, a pesar de que para la mayoría es el ejercicio cardiovascular de larga duración e intensidad media –Cardio Crónico-, el tipo de ejercicio que probablemente más estimula el metabolismo graso es el ejercicio interválico de alta intensidad. Tenlo en cuenta.

En este aspecto, y es algo que yo mismo practico es la ” paleo – cocina ” o paleo Dieta, que no es ni más ni menos que la eliminación de harinas, gluten, lácteos y almidones de la dieta.. comer como hace 10.000 años vamos..

¿ entonces que comer ?

Proteina animal ( lo más ecológicas y orgánicas posibles si son del mar mejor que mejor ), plantas, semillas y grasas saludables.

Lo mas maravilloso de esto es que como tu cerebro funciona correctamente en lo que a leptina/hipotalamo se refiere, sólo sentirás hambre cuando la tengas de verdad, pudiendo así comer 2 o 3 veces al día nada más si comes de forma adecuada siguiendo unas pautas muy sencillas. 

Lo de comer 5 o 6 veces al día bajo mi punto de vista, creo que es para vacas o cabras de campo,  nuestra genética es distinta y hay ya miles de estudios científicos que desbancan el mito de la pirámide alimenticia y lo de comer 5 o 6 veces al día… Entonces, si hay tantos estudios que desbancan el mito de los hidratos de carbono, de los azúcares y de comer 5 veces al día, los lácteos, las harinas y los cereales, ¿ por qué siguen diciéndonos que es todo tan beneficioso y necesario? ¿ acaso hay intereses detrás de la alimentación por encima de la salud y el bienestar de las personas? 

 Para mi, esta es la forma de comer más saludable, aunque todo es bajo mi experiencia y estudio , no afirmo nada ni animo a nadie a que haga nada sin consultar a su médico y nutricionista, claro está. 

Esta forma de alimentarse, para mi y bajo mi experiencia ( y la de miles de personas que la practican ) es una forma de perder grasa, ganar vitalidad y por lo que a mi respecta, tener más energía, más fuerza, y sentir más felicidad, menos cansancio y sentirte más saludable, aparte de, algo que me sorprende mucho, no tener hambre por azucares ni esa ansia por comer ( que en realidad no es hambre, es una especie de mono que tu cerebro debe de pasar de azúcar ) abajo muestro una imagen de la actividad cerebral bajo efectos de dos sustancias totalmente distintas pero que activan en el cerebro áreas similares. 

Captura de pantalla 2015-05-25 a las 21.21.20

Y por cierto, un colega ha escrito un libro que en amazon puedes leerlo gratis o comprarlo por 2,99, como prefieras, es de lo mejor que he leído, práctico, sencillo y al grano, en 1 día sabes de que va la paleo dieta, aunque en internet tienes mil y una información, pero aquí esta todo recogido y bajo mi punto de vista, es el más completo. 

PINCHA EN LA IMAGEN 

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